¡Atentos a los signos de alerta en los pies de los niños!
Los pies de los más pequeños merecen ser observados en casa con detenimiento por varias razones: porque en ocasiones algunas anomalías son un signo de alarma de otros problemas mayores, porque la detección precoz favorecerá que reciban una atención temprana que es muy importante para su desarrollo y porque cualquier intervención será más efectiva y mucho menos invasiva que las soluciones tardías.
De esta forma os animamos a observar de manera tranquila y rutinaria, sin ansiedad y sin obsesionarse, la posición de sus talones, el arco del pie, la forma de caminar, si sienten dolor o el desgaste de sus zapatos.
Revisa los zapatos de los niños en edad de crecimiento cada dos o tres meses; fomenta el juego estando descalzos en superficies seguras para fortalecer la musculatura plantar; toma fotos desde detrás y de perfil y compáralas en el tiempo; anota los cambios que aprecies.
Señales de alerta que no debes pasar por alto
Si observas señales claras de que algo no va bien es necesario que el podólogo o la podóloga actúe. Te contamos algunas señales de alerta que no debes pasar por alto:
Andar de puntillas. En estos casos es necesario valorar si se trata de un problema neurológico. Es necesario explorar el origen porque esta forma de caminar podría provocar un acortamiento del tendón de Aquiles.
Caídas frecuentes. Es un signo de alarma que los niños se caigan de forma recurrente cuando empiecen a andar solos. Las caídas pueden deberse a diversos factores, como la falta de visión, de coordinación o del propio calzado.
Tocarse mucho los pies. Hay muchas causas por las que los niños pequeños se toquen los pies mucho. Puede ser por una infección y sienten picores, o porque se les haya clavado una uña y sientan dolor o porque el zapato les ha quedado pequeño y le resulta incómodo. Sea cual sea hay que averiguarlo y buscar una solución.
Desgaste de los zapatos. Si los zapatos duran menos de dos meses es esencial acudir a un experto. Y es que cuando el desgaste de los zapatos es excesivo y, sobre todo, lateralizado significa que el pie no está siendo apoyado de forma correcta, por lo que un experto debe valorar el problema.
Cambios visibles en la pisada. Que camine con los pies muy hacia dentro o hacia fuera, o una marcha que parece que arrastra el pie también es necesario acudir al especialista -el podólogo/a- para que estudie la pisada del pequeño.
Asimetrías evidentes entre ambos pies. Si se observa un pie con más pronación que el otro, una marcha desigual o diferencias en la longitud de la posición no se puede ignorar. Puede indicar problemas estructurales o neurológicos que conviene evaluar.
Deformidades visibles. Cuando presentan dedos en garra o juanetes tempranos, desviaciones en la base del dedo gordo o durezas persistentes hay que corregirlas de forma temprana porque pueden afectar a la función y provocan dolor.
¿Qué puede hacer el podólogo?
Elige entre los podólogos y podólogas extremeñas colegiados para que este especialista del pie valore la necesidad de estudios, terapias, tratamientos, plantillas a medida, intervenciones quirúrgicas o derivación a otros especialistas.

